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Una tarde genial, una noche increíble

Alina y Liz, nos fueron a buscar al Capitolio, allí en Centro Habana, cerca de donde estamos viviendo. Liz es ciega y estudió canto lírico. Hace poco viajó a Guatemala y ganó el primer premio en un concurso. Alina tiene la fuerza de un roble y la paciencia de una araña. Con todo el amor del mundo, le va contando a su hija las cosas que van sucediendo. Así, Liz ve a través de los ojos de su mamá. El barrio donde sería el taller era bastante lejos, debíamos tomar una guagua (así se llaman los bondis de acá) y luego caminar como 15 cuadras medio intrincadas hasta llegar a lo de Irene, así que prefirieron ir a buscarnos para que nos perdiéramos. Así nos cuidan y miman todo el tiempo. Irene es actriz y directora de teatro. Allí mismo, en su terraza, da clases para chicos de su comunidad. Gratis claro.

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Acá la cultura, también es un derecho, como la salud y la educación. Ella organizó la movida y convocó alos chicos. Teníamos un montón de pintura, pinceles y cartulinas. Y salimos a la calle. Y los chicos fueron llegando. Se asomaban desde los balcones, aparecían desde la esquina, curiosos, expectantes. Y se fue corriendo la bola, fueron llegando más y más. Había como 1.500 grados a la sombra pero no nos importó nada. Estuvimos ahí, en patas, arriba de la vereda, inventando y pintando superhéroes cubanos.

Y se fue haciendo de noche e Irene, con ayuda de Alina y algunos vecinos, colgaron una sábana blanca y trajeron parlantes y un proyector. Allí, ya con la luna de testigo, pudimos mostrar parte del material que registra Sofi a cada paso. Así, sentados en la calle y a través de los testimonios de Simón, Cielo, María, Cristofer, Elizabeth, Mario y Memo, pudieron conocer un poquito de Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Guatemala y Mexico. Y mientras veíamos el material, alguien cocinaba. Y nos quedamos charlando. De Cuba, de Argentina, de los chicos, de Pequeños Grandes Mundos… Y compartimos la Caldosa, que es un poco como nuestro puchero. Y fui feliz. Muy feliz y muy privilegiado por estar viviendo esto.

RETRATOS ESPECIALES

Me acuerdo de haber llegado a esa escuela en Chachapoyas, Perú, sin saber muy bien con que me iba a encontrar… Había chicos ciegos, con síndrome de down, parálisis cerebral y otras patologías que escapan a mi conocimiento.
Retrato especial por Manuel

Retrato especial por Manuel

Decidí no ir ni un paso atrás. Una de los trabajos que realizamos en los talleres son los autorretratos y yo no estaba dispuesto a subestimarlos, a decirles que dibujaran lo que quisieran o pudieran. Me presenté e hice lo de siempre…
 

Entre todos ellos chicos, estaban Manuel y José. Creo que las imágenes hablan por si solas, pero si alguien podía cometer el estúpido acto de poner en tela de juicio su poder de expresión… pues bastaría mirar los increíbles autorretratos que pintaron.

 

Retrato especial por José