PONIENDO ORDEN

- ¿Si yo fuera como un hada, una presidenta o una reina, y pudiera cambiar algo? ¿pero cualquier, cualquier cosa?, ¿lo que yo quiera? – preguntó ella.
- Si, lo que vos quieras, tenés todo, todo el poder, contesté.

Mmm, cambiaría el orden de los colores del arco irisKarla

– remató esta lindura.
Les presento a Karla, tiene 4 años y vive en La Habana, Cuba.

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Una tarde genial, una noche increíble

Alina y Liz, nos fueron a buscar al Capitolio, allí en Centro Habana, cerca de donde estamos viviendo. Liz es ciega y estudió canto lírico. Hace poco viajó a Guatemala y ganó el primer premio en un concurso. Alina tiene la fuerza de un roble y la paciencia de una araña. Con todo el amor del mundo, le va contando a su hija las cosas que van sucediendo. Así, Liz ve a través de los ojos de su mamá. El barrio donde sería el taller era bastante lejos, debíamos tomar una guagua (así se llaman los bondis de acá) y luego caminar como 15 cuadras medio intrincadas hasta llegar a lo de Irene, así que prefirieron ir a buscarnos para que nos perdiéramos. Así nos cuidan y miman todo el tiempo. Irene es actriz y directora de teatro. Allí mismo, en su terraza, da clases para chicos de su comunidad. Gratis claro.

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Acá la cultura, también es un derecho, como la salud y la educación. Ella organizó la movida y convocó alos chicos. Teníamos un montón de pintura, pinceles y cartulinas. Y salimos a la calle. Y los chicos fueron llegando. Se asomaban desde los balcones, aparecían desde la esquina, curiosos, expectantes. Y se fue corriendo la bola, fueron llegando más y más. Había como 1.500 grados a la sombra pero no nos importó nada. Estuvimos ahí, en patas, arriba de la vereda, inventando y pintando superhéroes cubanos.

Y se fue haciendo de noche e Irene, con ayuda de Alina y algunos vecinos, colgaron una sábana blanca y trajeron parlantes y un proyector. Allí, ya con la luna de testigo, pudimos mostrar parte del material que registra Sofi a cada paso. Así, sentados en la calle y a través de los testimonios de Simón, Cielo, María, Cristofer, Elizabeth, Mario y Memo, pudieron conocer un poquito de Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Guatemala y Mexico. Y mientras veíamos el material, alguien cocinaba. Y nos quedamos charlando. De Cuba, de Argentina, de los chicos, de Pequeños Grandes Mundos… Y compartimos la Caldosa, que es un poco como nuestro puchero. Y fui feliz. Muy feliz y muy privilegiado por estar viviendo esto.

Niñas de Cuba, Leyendo

200 días de Pequeños Grandes Mundos

Una alegría enorme.Y también una gran tristeza.

Recién vi una peli Cubana llamada “Conducta”. No se si se consigue en algún lado, ojalá que si. Por favor veanlá. Si pueden, veanlá. Yo me comprometo a subirla apenas tenga una buena conexión a internet, pero falta un buen rato para eso. Ojalá les cambie tanto la vida como me la acaba de cambiar a mi. No voy a contarla. Sólo puedo decir que me conmovió de pies a cabeza. Y de pronto me hizo caer en la cuenta, de los cientos y cientos de chicos que me crucé en estos 200 días que la pasan para el orto. Chicos inmersos en un sistema que hace agua por todos lados, familias que se rompen el alma por salir adelante pero la vida les pasa por arriba, también muchas familias de mierda, muy violentas, en sociedades tremendamente patriarcales, con millones de padres borrachos que no se hacen cargo de un carajo y con madres que miran para otro lado… y con cómplices a cada paso, por que no decirlo. Nos hacemos los boludos. Todos. O casi todos. Perdón por esta catársis medio bajonera. Pero así como muchas veces intento transmitir mi alegría, acá sólo en la madrugada de Viñales,

me agarró una angustia enorme por tanta cosa que veo y siento en este viaje y no me dan los brazos para hacer algo.
Esto no es una queja, ojalá que no se lea así. Ya aprendí que no tiene sentido quejarse, sino trabajar para cambiar lo que queramos dentro de nuestras posibilidades.
Hay algo que palpé acá en Cuba, quizás, lo mejor que me lleve de esta isla: El mundo no termina en la puerta de nuestra casa. Acá, “LOS HIJOS SON DE TODOS”. ¿Viste que en gral a la gente le importan sus hijos y nada más? a lo sumo algún sobrino o el mejor amigo de su hijo, no mucho más. Bueno, acá, todos cuidan a los chicos, el que sea, como propio. Es impresionante.
Necesito tirar la botella al mar y ojalá alguien, aunque sea una persona la encuentre. Por mi parte, me comprometo ante mi mismo, ante quien lea esto y el universo todo, a poner mi energía, a redoblar mis esfuerzos para abrir una puerta, una ventana un alguito para todos los chicos y chicas que me cruce en cada rincón. Aunque sea para el rato que me toca compartir y ojalá, dejando una huella pa lo que se viene en cada uno de ellos.

Pa levantar un poco este jonba, voy a contar algo de La Colmenita. Ya escribiré más sobre ellos otro día, pero ahora quiero mostrarles lo que hacían los chicos antes de salir a actuar en el Mella, un gran teatro de La Habana. Incluso hasta instantes antes de que se abriera el telón, los chicos leían. Cada uno ahí tranca con su libro, en general, clásicos como Don Quijote de La Mancha, Sandokán, Guillermo Tel, el Diario de Ana Frank… Impresionante.
Se cumplen 200 días de Pequeños Grandes Mundos. 200 días de profundas alegrías, de mucho aprendizaje. De gente muy increíble que voy cruzando a cada paso, en cada pueblo, en cada país de Latinoamérica. Y también, 200 días de grandes tristezas. La vida misma, supongo. Aún falta mucho camino por delante.

Gracias por estar ahí, y de algún modo, por estar acá.

Niñas de Cuba

Niñas de Cuba

Niñas de Cuba
Niñas de Cuba

 

 

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PGM en Cuba

Primer Taller de Pequeños Grandes Mundos en La Fabrica de Arte Cubana. 

Hoy se viene otro con un grupo de chicos que hacen teatro comunitario. Estaremos en la Fundación de Cine Latinoameicano, en varias escuelas, centros culturales…
Estoy muy feliz, abrazo gigantísimo para todos!

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